domingo 2 de octubre de 2011
España y el rol: El mundo en contra de la imaginación
¡Sigue el movimiento Carnival en Español!
"Es una iniciativa en la que los blogueros pueden participar libremente y en la que un blogero se convierte en anfitrión del evento, propone un tema y hace una entrada sobre dicho tema. Durante ese mes, otros blogueros pueden unirse aportando su punto de vista y enlazando su entrada al blog anfitrión."
Anfitrión: http://dicemakers.blogspot.com/2011/10/rpg-blog-carnival-en-espanol-espana-y.html
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Todo el mundo fue niño. Todo los niños usan su imaginación para crear de la nada un mundo de ensueño y de aventuras del que no quieren salir.
De pequeña jugaba con mi amigo Nano y los demás niños a los PowerRangers, que era la serie de moda a pesar de su pésima calidad. Todo el mundo quería ser el PowerRanger Rojo o el Negro, pero creo que a mi me tocaba ser el rosa (era la única niña del grupo) o el amarillo. Más adelante jugábamos a cualquier serie o película que nos ponían en el cole e incluso jugábamos a ser Gárgolas (que de aquélla emitían en la 2, qué recuerdos).
También jugábamos a ser pokemons o digimons. A ser perros y gatos. A ser lo que nosotros queríamos ser. Éramos muy felices.
Sin saberlo, nosotros estábamos jugando a los juegos de rol, a los tan temidos juegos de rol. Esos juegos que sirven de excusa para los periodistas -o para aquéllos que se consideran serlo a pesar ni de haber terminado la educación obligatoria- para darle un toque morboso y retorcido de una noticia. ¿Un crimen raro? ¡Juego de rol! ¿Un niño asesinado? ¡Un juego de rol! ¿Asalto de tumbas? ¡Un juego de rol!
Y éramos satánicos sin saberlo. Mira por donde. Pero los niños sí pueden jugar a rol mientras no lo llamen con ése nombre.
Internet me descubrió una comunidad donde no había prejuicios. Yo podía jugar a lo que quisiera bajo el anonimato de la red. Empecé en una comunidad rolera sobre el Tales of Symphonia. No sabíamos jugar así que la cosa no fue del todo bien, pero fue un paso importante en mi vida.
Mis compañeros de clase y de cursos inferiores (yo era la mayor del grupo, qué cosas) y me enseñaron a jugar a rol de verdad. Primero con el sistema narrativo y más adelante a Anima.
¿Qué había de malo en aquéllo? Nada. Disfrutábamos luchando contra samurais y dragones. Mezclando toda clase de elementos de Bleach, Naruto y Final Fantasy. Hablábamos y nos lo pasábamos bien, sin tener que salir a la calle. Sin tener que beber alcohol. Sin tener que drogarnos o comprar productos ilegales. No.
Jugar a rol es jugar a la vida sana. A la vida sin complicaciones. La imaginación sustituía los ordenadores, los videojuegos e incluso a la televisión.
Íbamos como lutines a la campana cuando el máster nos decía de ir a su casa a jugar. ¡Qué ganas había de seguir con aquéllo!
Y mientras, nos daba vergüenza decir que jugábamos a rol. Entre nosotros no había problemas y entre conocidos tampoco, de hecho, había algunos que se apuntaban contentísimos y disfrutaban como enanos. Casi tuvimos que vetar a un jugador novato por sus idas de olla sin sentido y su obsesión por robar posaderos.
A día de hoy no entiendo que estoy haciendo mal, no entiendo qué puede tener que ver los juegos de rol con los crímenes. Los juegos de rol se convirtieron en "juegos raros sin explicación" para la prensa y los usaron con cierta asiduidad para tener un titular interesante, mientras que los juegos de rol se convirtieron para mi en el mejor hobby.
Descubrí pronto que en España no había hueco para los juegos de rol. Mala prensa y juegos traducidos cuyo precio era prohibitivo. Pero estaba Internet y llegué a productos de calidad, muchos de ellos gratuitos y cuyos autores estaban disponibles para preguntarles dudas o incluso para recomendar otros productos similares.
La España de hoy tiene dos caras del rol. La primera cara era la vida real, la vida donde los periodistas mandan e imponen una forma de pensar, controlando a la población y la segunda cara, Internet, la vida virtual, una vida donde nadie es dueño de nadie (salvo Google) y donde todo lo que más deseas está donde tú estás.
Una cara de la vergüenza y una cara del orgullo. Una cara falsa y una cara de verdad. Una cara que sirve a la política y una cara que sirve a la libertad. Una cara que nos insulta y una cara que nos acoge.
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Una buena reflexión Nebilim, muchos nos hemos sentido así durante bastante tiempo cuando de rol se hablaba. Pero como todo en la vida, son etapas, los estigmas se van, se normaliza todo y llega un punto en el que pasas olímpicamente de lo que te comenta la prensa y los escépticos que puedas tener a tu alrededor. Jugar a rol es una actividad divertidísima y muy sana como bien comentas, así que cuando tienes esos pilares claros, se te va la verguenza a la hora de tener el rol como una actividad pública sobre la que hablar con cualquiera. Fuera complejos, nos divertimos y disfrutamos, y eso ha de ser así tanto en la rolesfera como en nuestra vida cotidiana.
ResponderSuprimirPD: Y como muestra un botón: En la facultad de Relaciones Publicas mi primera exposición ante 100 personas fue sobre juegos de rol, un mes mas tarde, florecían las partidas en la sede del esnobismo.Si la gente sabe de que va el asunto, se le van todos los miedos. Como dice un colega: El miedo es una reacción que nace del desconocimiento.
¡Muy buen artículo!Si me vienes a visitar, en breves podrás leer mi reflexión Carnivalera.jeje.
Un saludo!
Gracias por comentar ;) Ahora mismo me paso por tu blog :3
ResponderSuprimirPues yo creo que hoy en día se ha avanzado mucho en la percepción general que tiene la gente de los juegos de rol. A mí cuando alguien me pregunta cuales son mis hobbies lo nombro sin tapujos, y la mayoría de las veces me preguntan en qué consiste exactamente en lugar de mirarme raro.
ResponderSuprimirGracias a Dios la gente ya no confía mucho en los periodistas. O al menos no en los que dominan los medios más importantes.
Y esto te lo dice una persona que en su momento vivó la caza de brujas bastante cerca. Estoy a "dos grados de separación" de aquel psicópata y alguna que otra persona no se tomaba muy a bien mi afición.
Yo ya cogí como costumbre pasar de las miradas raras y al que me preguntara explicarle, y al que me dijera lo de "ah, ¿que juegas a rol?" así como raro responderles directamente con un "como, ¿tu no?". Todo va según la edad y la perspectiva.
ResponderSuprimirBuen artículo si señor ^^
Nosotros a Gargolas no, pero a Caballeros del Zodiaco......
ResponderSuprimirYo he tenido la suerte de no tener muchos problemas con eso, al menos aquí en Coruña, como mucho mi abuela que se cree todo fácilmente y tuve que explicarle que no era nada malo, mi madre incluso se leyó algo el manual de vampiro e incluso me comentara una vez que ojalá fuera más joven para irse aun rol en vivo con nosotros. Puede que hubiera alguna broma en clase sobre que era rolero, pero nada más.Como decía, aquí al menos ya no hay ese prejuicio, además hace poco en unas jornadas que organizamos en mi asociación se apuntó mucha gente joven. Supongo, que como todo, algún día ese estigma ya no existirá...
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